FORMATO: DVD
TIEMPO : (35 MIN)
Video Registro de Acción Pública 2006.
Entre Nudos Calaches y Otras Cosas: surge como resultado de varias acciones llevadas a cabo en el espacio público del Centro Histórico de San Salvador a finales del año 2006, acciones centradas en la necesidad cultural de resignificar espacios dentro de un contexto híbrido de identidad nacional que tuvieron como objetivo dialogar a su vez con la cotidianidad popular de los habitantes de una localidad: por medio del intercambio: de valores de uso y valores de cambio entre el ejecutante de la obra, y el entorno del área metropolitana, fuente del comercio callejero de mayor importancia mercantil del gran San Salvador.
La propuesta basó su intención primaria en la metodología del “TRUEQUE”, como legado prehispánico que nuestras sociedades implementaron para satisfacer sus necesidades, y diversidad de intereses. ¿Cuántas mazorcas tenían que cambiar por una gallina? Ese valor únicamente puede ser determinado por la necesidad personal que exista en relación al deseo de poseción o utilidad de un objeto, alimento, animal, servicio o cosa específica.
¿Pero que´pasa cuando nos referimos al mercado de objetos que carecen de cualquier
funcionalidad elemental, y únicamente poseen al parecer un valor de ornato, o quizá una fugaz satisfacción momentánea, perecedera y desechable, que en el instante de la adquisición pareciera indispensable para la vida?A esos objetos, inútiles, plastificados, en serie, cursis, productos desfuncionales, híbridos absolutos del mercado chino, creados en base a estudios de mercado estadounidense, sin dejar detrás la adaptación pirata del folclor salvadoreño, y el legado estético del hermano lejano: a ellos fue dirigida la primera intención de la acción , la cuál consistió en adquirir y acumular dichos objetos (en un pequeño cochecito ambulante similar al que se usa para vender en la calle), por el costo mínimo de una cora (one quarter), o por el costo máximo de uno o tres dólares, para después de un largo recorrido sobre la mercantil calle Rubén Darío, dirigirse hacia el área en deterioro del: legendario Cine Libertad, dónde actualmente se concentran la mayoría de vendedores ambulates del mercado-negro, las calaches viejos, y los artefactos o reliquias únicas, cargados y conotodos de un valor simbólico, dentro del espacio tiempo: debido a la carga vivencial en relación al período de vida útil o importancia afectiva que tuvieron para la vida de alguien.
La dinámica constató en proponerles (como a manera de experimento): intercambiar las piezas nuevas en serie, que nunca han sido importantes para nadie pero con un alto atractivo visual: por objetos y calaches viejos en deterioro por su vida útil y su carga anecdótica. Sugiriendo una metáfora paralela con nuestra problemática cultural y mentalidad social que enfrenta El Salvador, al sustituir constantemente viejos edificios de alto contenido histórico, por nuevas construcciones multinacionales, y centros comerciales, que mantienen satisfecha a la población de comsumo a pesar de nuestros altos índices de pobreza.
Mi relación con los comerciantes se estableció bajo un código de comunicación mutuo y el intercambio dio su resultado más allá de mis expectativas; el objeto favorito de la recolecta fué intercambiado a un vendedor por una hermosa anécdota del Cine Libertad. Muchos de los vendedores de calaches del centro, en su afán de poseer lo nuevo, se despojaron de sus prendas y atuendos, para llevarse consigo un colorido y plastificado fetiche a sus hogares.
Se concluyó la acción con el apoyo de los presentes de la zona, en el montaje público de un gran tendedero, que suspendido frente a la histórica fachada del Cine Libertad, ofrecía en espectáculo a la vista de los buses, policías y transeúntes:a 4 metros de altura del suelo con una cuerda de pita de más de 40 metros de largo, intervenida y amarrada con nudos y objetos históricos, o posesiones recolectadas de los vendedores y habitantes de la calle.
Pero la pieza no concluyó allí, como era de esperarse, debido al alto índice de pobreza y delincuencia de la zona: el tendedero fué robado al parecer durante la noche, éste debía ser inaugurado en un acto público a la mañana siguiente, acto en el que los vendedores ante la presencia de las personalidades de cultura y política Nacional que acudieron al evento, aprovecharon para exigir sus derechos solicitando puestos dignos para vender. Varios meses después el Cine Libertad ya cuenta con puestos y estructuras de lámina para alojar a los vendedores de calaches y otras cosas.
La pieza ha sido registrada en video y tratada como videoarte con un sentido estético y lúdico del pop art, (hacíendo hincapié en el fenómeno de la cultura a la que pertenecemos).

